La Fundación Valderrobres Patrimonial recuperará tres salas del castillo con el apoyo del Leader del Bajo Aragón-Matarraña

Un equipo de arqueólogos retirará los escombros de las dos despensas para incluirlas en el recorrido. También se actuará en el Pozo de la Mano Peluda, que no será visitable.

Todo está preparado para que a principios de febrero un equipo de arqueólogos comience a desescombrar las dos únicas salas que por el momento permanecen fuera del recorrido de la visita al Castillo de Valderrobres: las antiguas despensas del palacio-fortaleza.

El plan consiste en la retirada de más de un metro de tierra y dejar estos espacios al nivel suelo. Posteriormente, estas dos salas pasarán a integrarse en la visita.En esta misma actuación se desescombrará el Pozo de la Mano Peluda, y se podrá saber, por fin, si desde este punto del Castillo surge algún pasadizo, como indica la tradición oral valderrobrense, o si se trata de las antiguas mazmorras. No obstante, esta sala subterránea no será visitable por el momento, aunque se estudiará la colocación de algún sistema para ver su interior sin necesidad de bajar hasta la cámara.
Los trabajos de restauración corren a cargo de la Fundación Valderrobres Patrimonial, encargada de la gestión del Castillo, un monumento que hunde sus orígenes en una torre defensiva del siglo XII y convertida en palacio en el siglo XIV. Por su parte, el director de las obras será el arqueólogo caspolino Salvador Melguizo.

Estas labores tendrán una duración estimada de un mes y medio o dos meses, en función de los materiales que aparezcan o las estructuras que se descubran, según apunta Manuel Siurana, presidente de Repavalde y director de Valderrobres Patrimonial. En caso de obtenerse algún tipo de pieza, ésta se catalogará y se estudiará para conocer más sobre el pasado de uno de las castillos góticos más impresionantes de Aragón. En caso de ser lo suficientemente interesante, se colocará en el futuro museo que Repavalde instalará en el tercer tramo de la iglesia parroquial, o incluso en el propio Castillo.

El coste del desescombro de las despensas se elevará hasta los 6.000 u 8.000 euros, en función del desarrollo de las tareas. Por su parte, en el Pozo de la Mano Peluda se invertirán 4.500 euros. Serán sufragados por la Fundación, aunque contarán con la colaboración de Omezyma.Manuel Siurana explica que ya contaban con una subvención del Gobierno de Aragón para acometer la obra durante el año 2010, pero el recorte presupuestario hizo que tuvieran que esperar hasta 2011.

Tras unos años de esplendor entre 1390 y mediados del siglo XV, el Castillo se abandona progresivamente. La razón principal es que, con la unión dinástica entre los reinos de Aragón y Castilla, Valderrobres deja de tener importancia estratégica. Además, acaba el Cisma de Occidente y el conflicto entre los papas de Roma y de Aviñón, entre ellos, Benedicto XIII, el Papa Luna (1328-1423). Durante el siglo XVI, el Castillo se convierte en una mera residencia arzobispal usada muy ocasionalmente, aunque los documentos de la época no lo consideran abandonado. Durante la Edad Moderna la situación se agrava, hasta que, con las desamortizaciones de Mendizábal (1836), la construcción pasó a ser propiedad municipal, y definitivamente abandonada.

El Castillo experimentó una gran transformación durante la restauración desarrollada entre los años 1982 y 1985. “En esa época se desescombra todo el castillo tras siglos de abandono -explica Antonio Monfort, secretario de Repavalde- y se vuelve a colocar la mayoría de los techos, dándole un aspecto parecido al que tiene hoy día. Pero algunas cosas que se quedaron en el tintero”. Entre ellas, la recuperación de las despensas y del Pozo de la Mano Peluda. Las despensas se hayan tras una puerta cerrada ubicada frente a las cocinas. Según las estimaciones de los investigadores, por esa puerta se accedía a la primera de las salas, separada de la segunda por un muro. “Para acceder a la sala trasera hay que hacerlo a través de un pasadizo lateral, muy bien conservado”, indica Monfort. En este segundo espacio es donde, según las estimaciones del secretario, dormían los criados de mayor rango. En 2003, durante la última restauración, se hace un intento de desescombro en las despensa que no llega a completarse, pero se descubre un silo en la sala trasera. Siurana piensa que pudo contener algún líquido, como agua. Por su parte, Monfort se inclina por la tesis de que este hueco sirvió para almacenar grano. Con estos nuevos trabajos también se arrojará luz para dilucidar esta cuestión.

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