Ámbito territorial

DEFINICIÓN DEL ÁMBITO TERRITORIAL

El ámbito territorial del proyecto es, por parte española, la provincia de Huesca, y secundariamente la de Zaragoza, en la región de Aragón, y, por parte francesa, el departamento de Hautes-Pyrénées y el Pays de Comminges, en Haute-Garonne, ambos territorios en la región Midi-Pyrénées. A ellos se suman las áreas de influencia del Curso de Postgrado de la Facultad de Huesca, cuya principal área de influencia se encuentra en la provincia de Huesca y, secundariamente, en el resto de Aragón, y el área de influencia del DESS del Centro Universitario del Ariège (con sede en Foix y adscrita a la Universidad de Toulouse-Le-Mirail), con una amplia área de influencia que abarca todo el sur de Francia pero que se circunscribe principalmente a Hautes-Pyrénées, Haute-Garonne y Ariège.

CARTOGRAFÍA BÁSICA

Ámbito territorial

CARACTERIZACIÓN DEL TERRITORIO: ASPECTOS NATURALES, SOCIALES, ECONÓMICOS Y ADMINISTRATIVOS

Los dos territorios transfronterizos presentan problemáticas similares en cuanto al desarrollo de sus espacios rurales al igual, en buena parte, que el resto de los pertenecientes a las regiones interiores de Francia y Península Ibérica. Estas regiones interiores, aún dentro de la heterogeneidad que les diferencia, se identifican como un marco espacial con ciertas características comunes y fortalezas que les unen cuando se trata de plantear sus propias estrategias de desarrollo en el marco tanto de un escenario internacional turbulento y en buena medida perjudicial como de un escenario europeo de pérdida de competitividad frente a buena parte del resto de regiones europeas.

Así, los territorios comprendidos en este proyecto se enmarcan en el nuevo espacio de cooperación, cohesión y desarrollo entre el arco atlántico y el arco mediterráneo que suponen las regiones interiores de la llamada “diagonal continental”. Los socios en el proyecto gestionan programas de desarrollo y de formación para el desarrollo de los territorios regionales de Aragón, particularmente las provincias de Huesca y Zaragoza, y de Midi Pyrénées, específicamente Hautes-Pyrénées y Haute- Garonne.

Los territorios de los socios en el proyecto se caracterizan por un medio natural que ha condicionado las formas de ocupación del territorio, principalmente en cuanto a baja densidad de población y suburbanización, los sistemas de producción agraria, caracterizados por el predominio de la agricultura extensiva, y un desarrollo industrial marcado por la coexistencia de grandes empresas externas junto con sistemas locales

de PYME.

Pero si ha habido un condicionante importante y decisivo ha sido la limitación que el medio físico ha impuesto al desarrollo de las infraestructuras de transporte, lo que se pueden encontrar enclaves e amplios territorios al margen de los grandes ejes de comunicación europeos. Se trata de un medio natural difícil, caracterizado por un relieve abrupto en el que emergen los Pirineos como gran barrera transfronteriza a la comunicación entre los territorios rurales interiores franceses y españoles. A ello se suman condiciones climáticas y edafológicas desfavorables para la actividad agraria.

Como contrapartida, y en buena parte gracias a estos mismos condicionantes físicos, pervive un patrimonio natural destacable y un rico patrimonio cultural que ofrecen un fuerte potencial para el desarrollo económico.

En este sentido, la cadena pirenaica se impone como barrera entre los territorios socios españoles y franceses y sigue siendo un elemento determinante de sus dinámicas

evolutivas.

Los territorios de los socios tienen escasas vinculaciones entre sus unidades estratégicas de decisión territorial y comparten un escaso número de proyectos de futuro comunes.

Sus espacios sólo se articulan de manera decisiva en el área de influencia de la potente red urbana conectada por un buen sistema de transportes y comunicaciones de Haute-Garonne allí hasta donde llega el área de influencia metropolitana de Toulouse, en un espacio fuertemente urbanizado y autónomo en materia de desarrollo económico. Por otra parte, no es despreciable el riesgo de que un desarrollo de la estructuración entre grandes y ciudades y de sus conexiones con los grandes centros europeos corra el peligro de aumentar la perifericidad de las zonas rurales y el dualismo entre los centros urbanos y las zonas rurales interiores.

Las zonas menos periféricas de Hautes-Pyrénées y Zaragoza se pueden considerar como espacios integrados en redes de ciudades medias, cuyo desarrollo está ligado a su conexión con sistemas urbanos que cuentan con una oferta de servicios adecuada a sus demandas, suponen mercados locales de importancia relativa, ofrecen salida a las redes internacionales de transporte y comunicaciones y disponen de cierta capacidad de innovación tecnológica y emprendedora. En estas zonas el sector agrario ya no desempeña un papel determinante del crecimiento.

El resto del territorio se puede calificar como espacios interiores frágiles con un desarrollo fuertemente ligado a la actividad agraria de valor añadido no optimizado. En estas zonas los sistemas urbanos tienen un dinamismo reducido y la estructura urbana no está bien articulada. Se trata de zonas cuyos sistemas productivos se articulan en torno a actividades agrarias e interindustriales, en general intensivas en mano de obra y bajo nivel tecnológico. También se caracterizan por un alto grado de perifericidad y por un dinamismo demográfico débil, con una estructura de población envejecida y una densidad de población muy baja que llega a afectar a amplias zonas en forma de desertificación.

En la perspectiva de la reestructuración de los sistemas productivos locales y regionales, y de la diversificación del tejido productivo, de las regiones rurales interiores, resalta mejor la posibilidad de que éstas pueden beneficiarse de la cooperación interregional orientada no sólo hacia el equilibrio en el desarrollo de la estructura urbana o al desarrollo conjunto de las infraestructuras estratégicas, por ejemplo en forma de redes inter-regionales entre zonas periféricas y redes generales de transporte y telecomunicación, sino también, y sobre todo en el marco de este proyecto, hacia la complementariedad entre sus estrategias de desarrollo, sus recursos, también humanos, y la adaptación de sus sistemas productivos. Una necesidad de reestructuración de los sistemas productivos locales y regionales que, acentuada en un contexto demográfico deprimido y limitado en cuanto a la cantidad y calidad, y cualificación, de sus recursos humanos, debe regirse por la innovación y la cooperación y organización en red.

En este contexto surge la necesidad de establecer políticas de desarrollo territorial que consideren la formación de redes de organizaciones especializadas que hagan posible la coordinación sinérgica en materia de impulso a la innovación, al servicio del desarrollo territorial, y de mejora de la calidad de los recursos humanos.

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